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Vinos y amigos en casa: 5 recomendaciones

Vinos y amigos en casa: 5 recomendaciones

Vinos y amigos en casa: 5 recomendaciones
Publicado el 1 de octubre |  "Autor" Adriana Gibbs

Vinos y amigos en casa: 5 recomendaciones

Una mesa – bella y amorosamente dispuesta- es el comienzo. Si la velada contempla el disfrute de vinos estas sugerencias serán de utilidad para ustedes:

1. La academia francesa Le Cordon Bleu sugiere tomar en cuenta estos detalles a la hora de adquirir un vino: “no compre si el corcho sobresale de la botella o se hunde fácilmente; si la etiqueta está pegajosa o si la botella está cubierta de polvo. Desconfíe también si se trata de un lugar en el que las botellas están expuestas al sol”.

2. El buen anfitrión, escribe Ophélie Neiman, prueba el vino antes de servirlo a los invitados con dos objetivos: recuperar las eventuales partículas de corcho que podrían haber caído en la botella al abrirla y verificar que el vino no tenga defectos. Antes de que la copa de un invitado se vacíe se le sirve más; si manifiesta no querer no se insiste en ello. Al igual que el servicio de platos, se le sirve vino primero a las mujeres (de la mayor a la más joven) y luego a los hombres en ese mismo orden.

3. Al servir el vino suelen resbalarse una o varias gotas que “aterrizan” sobre el mantel. Puede evitarlo con estas ideas:

Solución instrumental: usar los utensilios que merecidamente se llaman “corta gotas”: el anillo de metal y terciopelo que se coloca alrededor del llamado gollete o el vertedor de vino (hoja metálica que se enrolla y se introduce en la boca de la botella).

Solución manual: la técnica requiere un poco de habilidad y práctica. Consiste en servir el vino en la copa y, antes de terminar, esperar un poco para que la última gota caiga en la copa.

4. Estas son las indicaciones de André Dominé en su libro “El Vino” para descorchar y servir los vinos espumosos: “La mejor manera de servirlo es a una temperatura de entre 6°C y 9°C tras haberlo enfriado en una hielera. Puede seguir estos pasos: 1. Para extraer de forma limpia la envoltura metálica se hace una incisión alrededor del cuello de la botella. 2. Posteriormente se retira la envoltura para dejar al descubierto el alambre, el cual se afloja y se quita. 3. Con una mano se empuña el cuello de la botella; con el pulgar se fija el corcho para que no salte. 4. La mano derecha sujeta el corcho con firmeza mientras con la izquierda se gira la botella con cuidado. 5. Nunca se debe hacer saltar el corcho de la botella, porque de esta manera el vino pierde ácido carbónico y aromas. 6. Se sirve justo sobre el borde de la copa sin tocarla y lo ideal es hacerlo en dos tiempos”.

5. Un anfitrión winelover debe tener buen sacacorcho en casa. José Peñín presenta algunos de los más comunes y explica sus ventajas y desventajas:

De aleta o de alas: la espiral se introduce en el corcho, las aletas se abren y luego se aprieta hacia abajo para que salga el corcho. Ventaja: fácil manejo. Inconveniente: No es aconsejable para corchos muy viejos.

De dos tiempos: es la sofisticación del de camarero, sin el inconveniente de que se doble el tapón. Es uno de los preferidos pues permite “atacar” el corcho o tapón con más o menos delicadeza en función de su estado. Ventajas: tamaño, precio y rapidez. Inconveniente: Obliga a mantener a pulso la verticalidad de la espiral durante la extracción.

El screwpull: tiene un tirabuzón de buena calidad. Ventajas: introducción de la espiral verticalmente en el centro del corcho, sin afectar a sus laterales. La espiral de carbono, en extremo afilada, ayuda a que el corcho salga impecable e impide que se desgarre y deje impurezas en el vino. Inconvenientes: El artilugio lo componen tres elementos independientes (espiral, guía y manecilla), fáciles de perder.

El de láminas: tiene la particularidad de no perforar el corcho. Ventaja: suele ser buen aliado cuando se trata de vinos añejos. Inconveniente: exige pericia ya que mal usado puede hundir el corcho.

Como bien escribió Agustín Remesal: “Convidar a alguien equivale a encargarse de su felicidad en tanto esté con nosotros”.

Por: Prof. Adriana Gibbs

www.adrianagibbs.com

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