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El Catador de Whisky que lo ignoraba todo

El Catador de Whisky que lo ignoraba todo

El Catador de Whisky que lo ignoraba todo
Publicado el 9 de agosto |  "Autor" Alberto Soria

El Catador de Whisky que lo ignoraba todo

- Sírvame un trago de ésa botella.
- Imposible Señor, es un Macallan de colección. Tiene 130 años, la única que existe de 1887. Abierta, vale menos que cerrada.
- Llame al gerente. Sírvame un trago.
- Son 10.277 dólares el trago Señor.

El Señor es chino. Millonario, joven, quizás rumbo a los 40. Hay de él una sola foto. Sonriente con el trago, junto al gerente. Su nombre se mantiene en reserva. Primero por seguridad. Después por vergüenza, hasta que la investigación termine y la cosa se aclare.

El nuevo millonario chino acaba de ingresar a la historia del Scotch. Nunca antes nadie, ha pagado tanto por un vaso de whisky (Sin hielo ni agua, claro).

Hace dos semanas, el Señor visitaba el famoso Bar de Whisky del Waldhaus, en St. Moritz. Es un 5 estrellas. Turismo de lujo en Suiza. Sobrio, con vistas espectaculares al lago. Allí no se presume de fortunas. Todos los que están allí la tienen.

El fundador del hotel, Bernasconi padre, construyó el bar de whisky. Lo hizo después que un millonario le contó cómo había disfrutado un hotel con 100 Single Malt “Rare” en Holanda. Él y después su hijo, lo hicieron bien. Tienen hoy 2.500 botellas. Han ganado dos veces distinciones de la Guía de Records Guiness.

Saber de Whisky

1. Si el Macallan dice 1878, no es un añejo de 130 años. En realidad tiene 27. Fue embotellado en 1905. Los envejecimientos en barrica se controlan.


2. ¿Una botella única en un bar de millonarios en un poblado turístico en Suiza? No en Escocia, ni en una casa de subastas famosas. Los amantes de la marca saben que en el año 2000 apareció una falsificación de 1878 en Italia.


3. La etiqueta de la botella dice “absolutamente garantizada por Roderick Kemp, propietario, Macallan y Talisker Distilleries Ltd”.

Ésa inscripción no se usa en Escocia. Quien garantiza el scotch whisky es el Estado, no una persona.


4. La embotelladora no existe. Las marcas pertenecían en el pasado a destilerías diferentes. Una era Macallan, otra Talisker. Es como decir en el vino, que proviene de Burdeos y Borgoña juntos.


5. El papel de la etiqueta no parece provenir del siglo 19. No está oxidado. Es relativamente nuevo, no tiene un siglo.


6. Al abrirse la botella se observa que el corcho está envejecido artificialmente con químicos. Es un truco usual en las estafas.


7. El énfasis en la edad no se estilaba en 1878. No se ponía grande, “27 años” muy vistoso en el cuello de la botella. Los conocedores no estaban ansiosos como ahora por presumir de añadas. Además, el 27 es un período de envejecimiento inusual.

Mientras la investigación oficial de las autoridades del whisky está en curso, la gerencia del hotel Waldhaus ha anunciado que de comprobarse que vendió una falsificación, devolverá al Catador que lo ignoraba todo, su dinero.

Por: @profesor.albertosoria

Posted in: Alberto Soria