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Cervezas en armonía

Cervezas en armonía

Cervezas en armonía
Publicado el 2 de octubre |  "Autor" Adriana Gibbs

Cervezas en armonía

Esta bebida de antigua data tiene su lugar en la mesa. Es buen aperitivo, pues su característico amargor despierta el apetito. Además, su grado alcohólico -y contenido calórico, si se compara con los destilados- es moderado.

A la hora de comer, donde otras bebidas no pueden, la cerveza resulta una razonable opción. Un ejemplo: sí resiste la acidez del vinagre. Por eso acompaña estupendamente los escabeches y ensaladas aderezadas. Los cebiches y tiraditos también se dejan acompañar por ella.

Se lleva bien con los quesos. Las ligeras y frescas se juntan muy bien con los quesos jóvenes de vaca donde predominen las texturas suaves, ya que éstas neutralizan bien la grasa y acidez del queso. De allí que sea buena idea disfrutar esta bebida con la variedad de quesos blancos venezolanos.

A medida que los quesos ganan maduración y son más añejos, requieren también de cervezas de mayor grado, cuerpo y aroma. El tipo gouda añejo y los ahumados son buenos amigos de la cerveza negra. Ahora bien, con los quesos azules no hay amistad posible.

Mar y cerveza tienen puntos de encuentro. Dicen los conocedores que esta bebida refresca el intenso sabor a mar de los mariscos. Los pescados con alto contenido de grasa (atunes, boquerón, sardina, salmón, entre otros) armonizan bien con las ligeras que limpian el paladar, se destaca en la guía “Los maridajes de la cerveza”, de Cerveceros de España.

Si se trata de pescados ahumados, la sugerencia será la de acompañarlos con cervezas tipos ale y pilsen, siempre y cuando tenga marcado amargor. Tanto en bocados con anchoas como en carpaccios aderezados, la cerveza otorga un contrapunto refrescante.

La cerveza puede ser cómplice de las carnes. Eso sí, dependiendo de su tipo y del modo de preparación. “A la hora de elegir cuál va a convivir con nuestro tenedor, hay que fijarse tanto en el tipo de carne como en la salsa o especias con que la condimentaremos. En sazones fuertes escogeremos cervezas oscuras y de mayor cuerpo”, recomiendan en “Cervezas perfectas: Guía para profesionales”, publicado en el website Cervecear.com.

La carne de cerdo de calidad es muy sutil. La cerveza que le acompañe debe estar cónsona con su suavidad; lo ideal en este caso es una cerveza tipo pilsen. La carne de res cocinada a la brasa va bien con las cervezas rubias, ligeras y suaves. No es gratuito que estén presentes en las parrilladas de domingo.

Al pollo le gusta mucho la cerveza; de hecho, está con ella en los calderos en varias recetas. Ahora bien, “no es del todo buena la combinación de la cerveza con el pollo asado”, advierten en la guía “Los maridajes de la cerveza”. En el caso de los estofados, el punto de encuentro depende de los ingredientes: si el curry, la cebolla y la zanahoria tienen acentuada presencia, el desenlace podría ser un divorcio; pero si se trata de un guiso dominado por la salsa de tomate, podría darse –entre plato y cerveza- un delicioso vínculo.

Y en octubre, el mes del Oktoberfest, la conocida fiesta de las cervezas, vale recordar que la mostaza saluda con ganas a esta bebida. De allí que los alemanes la junten gustosamente con su variedad de salchichas. En los venideros días las cervezas rubias, rojas y negras serán bienvenidas.

Por: Prof. Adriana Gibbs

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