A usted ya le habrá pasado. A nosotros también. Buscando enterarse de las nuevas tendencias y descubrimientos en vinos, bodegas y viñedos, siempre es cercana la tentación de ensayar algo nuevo. Y es allí cuando se cae en la trampa de las descripciones motivacionales en la etiqueta. Está pasando ahora con la “mineralidad” del vino.

 

·         El uso de las rosas en los viñedos

En el viñedo europeo cuando no existían satélites ni drones, los campesinos plantaban rosas. Son preciosas, fotografían muy bien. Hasta que la plaga que flota en el aire y es transportada por los vientos, ataca la uva. Para eso sirven las rosas: son detectores naturales, alertas sensibles. No se plantan rosas al borde de los viñedos para transmitan su aroma a la uva. San Pedro dice que consultó con su Jefe, y éste le explicó que esa ósmosis en la naturaleza que él (para muchos creyentes) creó, aunque deseada, no existe.

            Sin embargo si a usted le gusta el vino no podrá usted avanzar mucho en el ciberespacio sin tropezarse con una mención de curso, cata, video, blog, tuit, donde lo inviten a deleitarse con los aromas y sabores de éste blanco, o de aquél tinto. Compuestos que -se supone- de la piedra pasaron a la tierra, que por la savia subió hasta los racimos, y está presente en su copa. ¿No la encuentra? Vuelva a olfatear, le indican los personajes sin silencios desde la web.

            Especialistas en enología y los expertos en geología advierten al consumidor sobre esta etiqueta motivacional. Es un mal moderno. Antes de 1980 existía. Es el riesgo que se corre –dicen los científicos- por usar en mercadeo, palabras que permitan vender una botella o una región, invocando algo único y misterioso.

·         Lo que dice la ciencia

Razonan el Dr. Wendy Parr y el geólogo Alex Maltman que al hablar de mineralidad en serio, se está usando el mismo término para dos cosas diferentes. La que asoma como aroma en la nariz del catador, y la mineralidad como sabor.

            Esta última -sin embargo- “no tiene lógica alguna ya que las rocas no se disuelven para ser captadas por las raíces de la planta. Además, la gran mayoría de los minerales no tienen ningún aroma que podamos percibir y como máximo presentan un ligero sabor salado al paladar”.

            Parr y Maltman unieron esfuerzos e investigaciones de sus equipos en Francia y en Nueva Zelanda buscando explicación al invento moderno de la mineralidad. No la encontraron. Ambos, que gozan de reputación y reconocimiento en el mundo del vino, son desconocidos por el marketing ligero. Lo seguirán siendo.

@albertosoria 

Tienda

Avenida Rio de Janeiro con calle Trinidad, (al lado del Maute Grill). Las Mercedes, Caracas - Vzla. Horario de atención: Lun-sab: 8:30 am a 8:00 pm / Dom: Cerrado. Telf: 0212 958.21.11

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