El ron blanco dice más. Más que otras bebidas blancas. Más que el vodka, por ejemplo.

            Los consumidores no necesitan tomar partido de antemano. Pueden, en cambio, hacer una cosa simple que les encanta: Ensayar, probar. Acompañados, para contrastar gusto y opiniones. Si lo intenta desde Venezuela, tendrá ventaja.

            Sostienen los profesionales observadores del bar, que el excelente ron blanco nacional merece la atención que hasta ahora no ha tenido. Destaque que sí en cambio -por impulso de la publicidad internacional- se le ha dado a otros destilados blancos

            Días atrás, mientras en una tienda especializada leía etiquetas de rones blancos venezolanos, una dama y su hija nos saludan, piden que les firme un libro e interrogan: “¿Son buenos?”  Son excelentes. Especialmente si buscan lo bueno a precios solidarios, responde uno con convicción.

 

·         La intención condiciona la selección

En los laberintos de los aguardientes blancos, el consumidor deambula huérfano de certezas, en condición similar a quien trata de orientarse en una ciudad, donde en la noche anterior, algunos juerguistas han quitado o cambiado todas las direcciones.

            Todas las etiquetas invocan excelencia, calidad superior, y sólo confiesan dos cosas a la que la ley los obliga: país de origen y grado alcohólico.  Por eso, la recomendación es preguntase primero para qué va a usar la botella.

            Las opciones más frecuentes son:

a) Cocteles vanguardistas: Donde el alcohol base queda sepultado entre jugos, agua, hielos, raíces, hojas, y otros alcoholes hasta parecer una sopa en copa grande.

b) Cocteles clásicos.  En los que la receta ha sido probada y aplaudida por los consumidores: Es decir, no es una mezcla a lo loco, y el alcohol importa.

c) Tragos de elegancia. Donde la calidad del destilado es destacada, con sutilezas en la copa.

            Cuando no se ahoga intencionadamente al destilado base, el ron venezolano destaca entre sus pares. Tiene por Denominación de Origen y ley, dos años de envejecimiento en barrica de roble. Los demás rones tienen seis meses de crianza.

            Si lo compara con un vodka advertirá que solo o mezclado sutilmente, el ron blanco es más dulce y suave. Si lo prueba solo, notará que en la boca que el “ataque” es menos agresivo.

                A diferencia del vodka y de la ginebra, la destilación del ron deja en la copa las trazas de sus aromas. En el vodka se tratan de eliminarlas, llevando el alcohol a una neutralidad absoluto para facilitar su mezcla. En el gin, el alcohol es un destilado neutro al que se aromatiza en un montón de opciones.

            Ensaye. Con moderación, porque los alcoholes blancos tienen una graduación similar a los ambarinos. Pruebe, compare. Y después escoja. De pronto encontrará que cerca, a la vuelta de la esquina estaba la botella deseada.

 

@albertosoria.

Tienda

Avenida Rio de Janeiro con calle Trinidad, (al lado del Maute Grill). Las Mercedes, Caracas - Vzla. Horario de atención: Lun-sab: 8:30 am a 8:00 pm / Dom: Cerrado. Telf: 0212 958.21.11

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