Si dejamos a un lado sus dos exportaciones más famosas, el Oporto y el Mateus Rosé, los principales atractivos del vino portugués consisten en sus cepas y en su capacidad para capear los temporales. El ingreso en la Comunidad Europea, en 1986, dio a la industria vinícola, especialmente a las grandes cooperativas que dominan la producción, un estímulo muy necesario, sobre todo bajo la forma de importantes subsidios. Durante muchos años las cooperativas sólo producían sus vinos después de que hubieran permanecido largo tiempo en madera estropeada o en tinajas de cemento, con lo cual perdían fruta y adquirían una astringencia reseca. En la actualidad, esta situación se ha transformado de manera notable en gran parte del país.
En lugar de aprovechar cualquier oportunidad para mostrar al mundo que Portugal también puede producir un Cabernet Sauvignon y un Chardonnay convincentes (como es el caso), se han concentrado en desarrollar las cepas mejores y más características propias de Portugal, como las blancas Fernao Pires, Loureiro y Albarinho, las tintas Periquita y Baga, así como algunas variedades del Oporto.
|
IMPORTANTE
Los precios publicados son precios unitarios.
Para obtener los precios por CAJA (12 botellas por producto) solicite cotización.
IMPORTANTE
Los precios publicados son precios unitarios.
Para obtener los precios por CAJA (12 botellas por producto) solicite cotización.
|