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El tinto blend, gana adeptos
Publicado por AS | Publicado en Vinos | Publicado el 09-07-2010

No es de buen ver en el vino el paladar mono-temático. Por dos razones. La primera porque la oferta de alternativas para probar es amplia y eso invita a las incursiones de algo bueno y diferente. La segunda, porque la gente se aburre rápido de descorchar lo mismo, un día sí y el otro también.
El consumidor moderno busca vinos para conversar y vinos para comer. Vinos para diario y vinos de fin de semana. Vinos para la euforia, la soledad o la introspección. Vinos para presentarse en un festín de entrecasa, y vinos para compartir solo con conocedores. Vinos para seducir y vinos para pantallar.
De eso se han dado cuenta algunos países productores. Dentro de lo nuevo, ahora asoma una tendencia que triunfa en el gigantesco laberinto mundial de los tintos. Son los vinos rojos de assemblage (ensamblaje, corte) que este momento están de moda y avanzan hacia la cumbre del éxito bautizados como “blends”. Sus productores han descubierto además, que las botellas son tan buenas que el consumidor paga más por ellas. Por eso los hay de precios razonables y también muy costosos. El paladar femenino los encuentra finos, modernos, deliciosos.
En realidad, producir una botella con mezcla de vinos de diferentes cepas, no es una novedad. En Europa se hace desde hace tres siglos.
Estos son ejemplos emblemáticos de blends: Vega Sicilia Único (Tinta Fina -que es el nombre de la uva Tempranillo en Ribera del Duero- más Cabernet, más Merlot), Château Lafite Rothschild (80 a 95% Cabernet Sauvignon, 5 a 20% Merlot, 0 a 5% Cabernet Franc y Petit Verdot), Château Pichon Longueville Condesa de Lalande (45% de Cabernet Sauvignon, 35% Merlot, 12% Cabernet franc y 8% de Petit Verdot).
Ocurre que en la pelea por capturar el consumo norteamericano, desde los años 70 los productores se dedicaron a hacer tintos mono-varietales de Cabernet, Merlot, Pinot Noir y Sirah. Y muchos consumidores manifiestan ahora abiertamente que están cansados de pasearse por los varietales, que en su mayoría son mono-varietales.
Argentina parece estar ahora a la cabeza del nuevo movimiento para romper el cerco. Ofrece al consumidor, más vino a mejor precio por su dinero que –por ejemplo- lo que llega de Europa. Aquí tiene en orden alfabético, buenos y muy buenos ejemplos de blends argentinos al alcance de la mano:
• Alta Vista (Malbec 85 % , Cabernet 15% )
• Cheval des Andes (Cabernet 50 %, Malbec 45 %, Petit Verdot 5 %)
• Dedicado de Finca Flichman (Cabernet, Malbec, Sirah)
• Felipe Rutini (Cabernet 50 %, Merlot 30 %, Malbec 20 % )
• Iscay de Trapiche (Merlot 50 %, Malbec 50%)
• Nicolás Catena Zapata (Cabernet 68%, Malbec 32%)
• Norton Quorum I (Malbec de 2002, Merlot 2005 y Petit Verdot 2006)
• Special Blend de Fin del Mundo ( Malbec, Merlot, Cabernet)



