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Disfrutar el cacao venezolano
Publicado por AS | Publicado en Gastronomía | Publicado el 31-01-2012
La primera vez que me enteré de la calidad del cacao venezolano fue en París. Era el inicio de la década de los años 70 y uno trabajaba en la agencia noticiosa francesa
AFP. A mi compañero de redacción Xavier Domingo y a mí, nos comisionaron para comprar “la más exquisita torta de chocolate” que con dinero se pudiera comprar para una celebración en la redacción. Fuimos a Fouchon, en la época, el templo gourmet de la ciudad.
“Esta es la mejor. Es más cara y mejor porque tiene cacao venezolano” nos dijo el director de la tienda.
Nos quedamos largo rato en Fouchon bebiendo chocolate y dando cuenta de una más pequeña torta de “venezolano”. Cuando en la agencia noticiosa nos pidieron explicaciones por haber estado ausente gran parte de la tarde, dijimos que estábamos muy ocupados, catando Porcelana, Criollo y Trinitario. Eso –argumentamos- no se podía hacer corriendo.
Las opciones del cacao en Venezuela son básicamente tres: Criollo (Sur del Lago de Maracaibo y al pie de la montaña en los Andes; Trinitario (viajero que llegó del vecino y se mezcló con Criollo) para producir cacao fino, y Forastero (cacao amazónico).
Pero en una casa que a uno le encanta (Chocolates El Rey) han decidido ir a contracorriente. No mezclar variedades, cosa que hacen casi todos los chocolateros en el mundo.
Así me lo explicó una vez Jorge Redmon (artífice de la modernización de la marca desde hace casi 40 años): “La mayoría toma el Forastero y lo trata como un lienzo sobre el que escriben después sus notas y partituras. Nosotros no. No mezclamos”. Como tienen acceso a variedades únicas, plantadas en diferentes terrenos en el país, dejan que la tierra y el clima hablen con las semillas. Eso les otorga cacao con calidad excepcional y sabores diferenciados y complejos.
Así, en su línea Carenero Superior, El Rey ofrece alternativas en chocolate oscuro (el único amado universalmente por los gourmets) Apamate, Gran Samán, Mijao y Bucare, con concentraciones de pureza de oscuro del 73.5 al 58%. Y en la línea Río Caribe, dos: Macuro (70%) y Cariaco (60.5 %). Cuando creo que los conozco a todos, organizo catas a ciegas. Es una excusa para no volver monotemático el paladar. Y (entre usted y yo) para seguir deleitándome con el gran cacao venezolano que a la mano aquí tenemos




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fin de año.
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